La proactividad en el trabajo y por qué es clave en tu negocio

Proactividad en el trabajo

¿Alguna vez has pensado la importancia que tiene la proactividad en tu vida? ¿Te preguntas cómo ser más proactivo en el trabajo?

Una de las causas más habituales que impiden a los emprendedores progresar en sus negocios tiene que ver con ello.

Y de hecho, las personas más exitosas se caracterizan por ser proactivas. 

Pero ¿qué caracteriza exactamente a las personas proactivas?

¿Qué ventajas tiene?

¿La proactividad se puede aprender?

¿Cuáles son las claves para incorporar la proactividad en el trabajo? 

Si quieres transformarte en un emprendedor imparable, capaz de conseguir todo lo que se proponga, sigue leyendo. En este post nos sumergimos de lleno en la proactividad.

Toma aire. ¡Empezamos!

¿Qué es la proactividad?

La definición de proactividad que se recoge en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española es la siguiente:

“Actitud proactiva”.

Genial, no nos hemos enterado de nada.

Vale, señor Diccionario, dígame, por favor, qué significa el término “proactivo”:

“Que toma activamente el control y decide qué hacer en cada momento, anticipándose a los acontecimientos”.

Esto ya me gusta mucho más. De momento me quedo con tres palabras mágicas: control, decisión y anticipación, esto promete.

Pero sigue sin estar del todo claro.

Entonces…

¿Qué significa ser proactivo en el trabajo?

Después de hacernos dar un pequeño rodeo, nuestro amigo el diccionario nos ha proporcionado las claves para contestar a esta pregunta:

  • Tomar activamente el control: ser proactivo, por tanto, significa actuar, estar activado, tener empuje y determinación. Si todo eso es necesario para tomar el control, ¿qué posibilidades de tomar el control tiene alguien pasivo, apático e inactivo? Más acción = mayor control.
  • Decidir qué hacer en cada momento: decisión, ¡qué gran palabra! Ser proactivo significa también ser decidido. Pero ese tipo de decisión que se encierra en la proactividad no es una “decisión” sin más, sino una actitud vital, una filosofía de vida, un sello de identidad que distingue a los verdaderos emprendedores. Deciden, sí, pero en cada momento, en cada situación; deciden continuamente y no paran de decidir.
  • Anticiparse a los acontecimientos: aquí tenemos una de las claves que distingue la proactividad en el trabajo de otras actitudes: la capacidad de prever situaciones futuras y así estar preparado y listo para afrontarlas cuando se presenten. Es decir, ser proactivo significa, también, mantener cierto estado de alerta, de observación y de estudio del entorno para avistar los cambios que pueden producirse. De hecho, esta característica constituye la verdadera esencia de la proactividad.

Ser proactivo, por tanto, significa tener y mantener una actitud  despierta, inquieta, activa, analítica y decidida con el objeto de tomar el control de tu vida y de tu negocio.

Pero hay más.

¿Quieres saber qué?

Vamos allá.

Iniciativa

Bien, ya hemos visto cuáles son las características fundamentales que definen a una persona proactiva, pero no hemos hablado de otro ingrediente que combina y complementa perfectamente la receta de la proactividad: la iniciativa.

Imaginemos una persona proactiva que ha sido capaz de vislumbrar una oportunidad de negocio hasta ahora inexplorada, ha investigado sobre ello, ha sido cuidadoso y analítico y ha llegado a la conclusión de que, en efecto, es una buena oportunidad.

¿Es suficiente? Claro que no.

La iniciativa es la capacidad de obrar antes que los demás, de adelantarse también a los pensamientos y acciones de nuestros posibles competidores.

Podríamos decir que la iniciativa, dentro del mundo de los negocios, es un complemento necesario a la capacidad de anticiparse a los acontecimientos propia de cualquier persona proactiva.

Reactividad

Acción es a reacción como proactividad lo es a reactividad.

Los proactivos actúan sin necesitar más estímulo para ello que sus propias convicciones, deducciones, motivaciones, conocimientos y disciplina. Por el contrario, los reactivos no actúan, reaccionan; es decir, necesitan de una acción o circunstancia externa previa que les obliga a neutralizarla de algún modo.

La conclusión es clara: los proactivos no tienen necesidad de reaccionar porque se anticipan. Digamos que “pre reaccionan”.

Sin embargo, los reactivos actúan cuando aquello que pretenden neutralizar o minimizar ya es una realidad que ha provocado efectos perniciosos hasta que la reacción lo neutraliza, en el mejor de los casos.

Proactivo: voy al gimnasio porque no quiero engordar.

Reactivo: estoy gordo, tengo que ir al gimnasio.

Preactividad

Aún nos queda un tercer concepto sobre el que hablar: la preactividad.

Y ¿esto qué es?

La preactividad es la versión premium de la proactividad.

La proactividad exige disciplina y acciones que, en muchos casos, implican un esfuerzo o un sacrificio. Por su parte, la preactividad es la capacidad de transformar ese sacrificio en algo mucho más agradable y satisfactorio y de eliminar o minimizar el efecto “indeseable”.

¿Cómo se consigue eso?

Siendo proactivo en la forma de afrontar tu proactividad, buscando estímulos, poniéndole pasión a tus actos y moldeándolos para que resulten más agradables, amenos y atractivos.

Veamos un ejemplo.

Proactivo: voy al gimnasio porque no quiero engordar y voy a sudar tinta para conseguirlo.

Preactivo: voy al gimnasio porque quiero tener y disfrutar de un buen físico, me voy a esforzar a tope. Me rodearé de amigos que quieran lo mismo que yo, competiré con ellos y pondremos muy buena música cuando entrenemos. Será divertido.

¿Cuáles son las principales ventajas de ser proactivo?

Seguro que ya has empezado a detectar las enormes ventajas que nos puede proporcionar ser proactivos.

¿Qué te parece si las desgranamos un poco más?

Permite predecir situaciones sensibles

Una persona proactiva no es ningún adivino, en absoluto.

Predecir no significa adivinar. Toda predicción nace del previo conocimiento. Por eso, una de las características más acentuadas de los proactivos es que son auténticas esponjas para absorber información: datos, tendencias, teorías, comportamientos, experiencias…

Y todo ese acopio de información es dinámico, está sometido a crítica, contraste y actualización. Ese es el verdadero germen de la actividad predictiva exitosa.

Ese trabajo predictivo se realiza de forma selectiva hacia aquellas situaciones que realmente interesan y que por lo tanto, pueden resultar sensibles y relevantes para nuestra vida o negocio.

El conocimiento aumenta cada día

El acopio de información por sí mismo no es suficiente. Es necesario encontrar métodos válidos para interpretar y explicar nuevos conceptos y conocer los recursos necesarios para procesar toda la información.

Ser proactivos nos empuja a buscar esos métodos y esos recursos de forma constante. Por eso, el conocimiento aumenta cada día. Y lo hace de la forma más eficiente posible: buscando la utilidad de la información.

Ya lo decía Platón:

“El que aprende y aprende y no aplica lo que sabe, es como el que ara y ara y no siembra”.

Mejora la gestión del tiempo

Una persona proactiva necesita ser eficiente y, para ello, antes de iniciar cualquier proyecto, analiza minuciosa y pormenorizadamente los recursos materiales y humanos de que dispone para llevarlo a cabo.

Luego se organiza en torno a ellos.

Por ello, en su constante afán de fijarse unos objetivos y trabajar para su consecución, identifica la importancia de establecer prioridades, conocen las herramientas de priorización, planificación y programación y aprende técnicas para optimizar la gestión de su tiempo.

Alguien proactivo valora su tiempo, lo protege y hace todo lo posible por ser productivo.

La estrecha relación entre decisiones y proactividad

La proactividad es una actitud presente en algunas personas que toman las riendas de su propia vida y trabajan en función de aquello que les puede ayudar a conseguir ese fin.

Esa actitud se materializa a través de decisiones. Por eso las personas proactivas son decididas, y su primera y esencial decisión es involucrarse activamente en la permanente búsqueda de aquello que les hará mejorar.

¿Cuáles son las características de una persona proactiva en el trabajo?

Vamos a colocar a nuestra amiga la proactividad dentro del campo específico del trabajo y los negocios, a ver qué nos encontramos.

Proactivo como actitud

Ya hemos hablado de la proactividad como actitud ante la vida y como el trabajo (nos guste o no) forma parte de nuestra vida, ser proactivo en nuestro trabajo también es una cuestión de actitud… deseable, por supuesto.

Al igual que la proactividad se entiende como una filosofía de vida, también se convierte en un modo de vivir cada día el trabajo o, en nuestro caso, nuestro negocio.

Proactividad y liderazgo

¿Qué es un líder?

Menuda preguntita, ¿verdad?

Voy a decirte cómo lo veo yo.

Un líder es, ante todo, una persona eficiente, persuasiva y con capacidad de lograr que su entorno asuma sus instrucciones de forma natural porque tiene la capacidad de convencer a los demás de que sus pautas son las adecuadas.

Un líder es también un gran gestor de recursos y también un gran motivador. No tiene subordinados, sino que tiene un equipo del que sabe sacar lo mejor de cada individuo en beneficio del grupo.

Si nos atenemos a esta descripción, es innegable que existe un gran punto de conexión entre proactividad y liderazgo.

Una persona proactiva tiene la cualidad de decidir y tomar las iniciativas adecuadas para la consecución de un fin de la forma más eficiente y valiéndose de los recursos de los que dispone.

Proactividad emprendedora

¿Seguimos con preguntas complicadas?

¿Qué es un emprendedor?

Esta es más fácil de contestar: un emprendedor es un creador.

Para crear se necesitan ideas.

Las ideas se convierten en proyectos.

Y los proyectos hay que ejecutarlos.

¿Cómo?

Fácil de contestar también: con actitud proactiva.

Las personas proactivas tienden a convertirse en emprendedores debido a su capacidad de anticipación, de prever situaciones, de analizar, de meditar, seleccionar, planear, organizar y actuar.

Pero, ojo, no quiero decir con esto que una persona proactiva se convierta, necesariamente, en un emprendedor, pero un emprendedor ha de ser, sí o sí, proactivo, a menos que sus ideas, por brillantes que sean, se queden en meros proyectos.

¿Cómo se desarrolla la proactividad en el trabajo?

Como cualquier habilidad, la proactividad se puede adquirir, entrenar y cultivar.

Vamos a ver por dónde hemos de empezar para conseguir el título de doctor en  proactividad.

¿Listo?

Las mejores herramientas y técnicas para ser proactivo

  • Averigua cuáles son tus metas y qué quieres conseguir de la forma más precisa posible. Piensa en los resultados y cómo crees que puedes conseguirlos.
  • Divide y vencerás: trocea esa meta inicial que te has marcado y diseña unas cuantas mini metas, como si fueran etapas en una carrera de fondo. De este modo avanzarás de forma más segura, y a medida que quemes etapas, se incrementará tu motivación.
  • Focaliza tus pensamientos en los beneficios. Esto te servirá para controlar el miedo a los riesgos y al fracaso.
  • Consume grandes dosis de entusiasmo. Toma como referencia los ejemplos más cercanos para que te sirvan de inspiración.
  • Sé creativo, optimista, responsable y paciente. Recuerda que, con esfuerzo, conseguir cualquier objetivo que te propongas es solo una cuestión de tiempo.

Piensa en soluciones

Mejor dicho, piensa en soluciones ante situaciones hipotéticas que crees que puedan llegar a producirse.

Ese es el verdadero espíritu de alguien proactivo. Adelántate, diseña diversos escenarios posibles y busca una fórmula para solucionar cada uno de ellos. Ve más allá del aquí y ahora, eso incrementará tu capacidad de análisis y te proporcionará una mejor comprensión de tu entorno.

Cuestiónate

El ego es mal compañero para quien crecer y convertirse en una mejor versión de sí mismo.

Por eso, sé crítico contigo mismo. Prueba, actúa, comete errores y aprende de ellos. Toma buena nota de tus fallos, tus carencias y tus pensamientos limitantes.

Organízate y ponte manos a la obra

La organización y el orden son dos valiosísimas herramientas para conseguir desplegar una actitud proactiva. El caos y la desorganización son incompatibles con la proactividad (al igual que para la productividad).

Así que planifica tus días el día anterior y pasa a la acción alejándote de la tentadora procrastinación.

Maneja bien tu tiempo y tus actividades

Organizar tus tareas pendientes y priorizar los objetivos no solo te ayudará a tomar decisiones más adecuadas, sino a organizar mejor y más eficientemente tu tiempo.

¿Quieres manejar bien tu tiempo?

Métete en la cabeza estos dos verbos: organizar y priorizar.

¡Ah!, y ya sabes: nada de procrastinar.

Si quieres demostrarte a ti mismo que eres una persona proactiva y que quieres pasar a la acción para mejorar tu negocio y tu vida mediante la implementación de un sistema que te permite captar clientes de forma previsible para escalar a las 6 cifras de facturación, mientras recuperas al menos 2 horas cada día, te invito a este training gratuito.

Acerca del autor de esta entrada,

Franck Scipion

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