Cómo mejorar el cash Flow y tener siempre liquidez

Cómo mejorar el cash flow
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Te voy a dar una palabra clave que espero que te sirva como un mantra para la correcta gestión de tu negocio: equilibrio.

Una cuestión básica, a mi entender, en todos los aspectos: laboral, estratégico, fiscal, contable…

Y en este artículo te voy a hablar del financiero.

Si quieres que tu negocio vaya bien tienes que asegurar que exista un equilibrio. Equilibrio entre el dinero que entra y el que sale.

No puedes invertir como si fueras multimillonario, ni hacerte con un gran stock e incurrir en gastos sin asegurar que entra dinero mes a mes en tu empresa.

Si sale dinero de tus cuentas tienes que garantizar que entrará en la misma medida, incluso un poco más.

Es lo que se denomina el cash flow.

¿Qué es el cash flow?

El cash flow es un índice que muestra el estado financiero de una empresa.

También conocido como flujo de caja, flujo de tesorería o flujo de efectivo, determina la capacidad que tiene una empresa para generar beneficios y hacer frente a sus pagos.

Este dato ayuda a tomar decisiones sobre la gestión de las finanzas y el futuro del negocio. El objetivo, que la rentabilidad financiera de tu empresa se afiance.

Que una empresa tenga sus cuentas con saldo positivo no quiere decir que su estado financiero sea óptimo.

Se pueden dar circunstancias variadas, como que la facturación sea alta, pero tenga muchos impagos. O, al contrario, que resulte un cash flow positivo porque la empresa no haya hecho frente a los gastos.

El cash flow hace referencia al flujo de entrada y salida de dinero efectivo de una empresa en una etapa determinada.

¿Cómo se calcula el cash flow?

El cash flow es la diferencia entre los cobros y los pagos. Hablamos de facturación y de la capacidad de hacer frente a los gastos.

Y en el cálculo del cash flow también hay que tener en cuenta el beneficio y la pérdida de valor de la empresa.

Así, el cash flow es la suma del beneficio neto, las amortizaciones y las provisiones.

Cash Flow = Beneficio + Amortizaciones + Provisiones

Las amortizaciones y las provisiones suponen una pérdida de valor para la empresa: la primera porque el activo de la empresa va perdiendo valor por el paso del tiempo y el uso. Y las provisiones suponen una depreciación generada por un imprevisto.

Las amortizaciones y las provisiones se incluyen en el cálculo del cash flow porque representan la disminución del activo de la empresa.

Esta fórmula tiene una limitación: la llamada regla del devengo.

Se da una paradoja que consiste en que los beneficios contables se consideran tesorería.

Esto no es real del todo, porque haber facturado no significa automáticamente que ese dinero haya entrado en caja. Pueden quedar facturas sin cobrar.

Se podría, incluso, generar un proceso en cadena: si no se recibe el dinero por lo facturado tampoco se podrá hacer frente a los gastos y pagar las facturas de los proveedores.

Así que esto supone que el cálculo del cash flow debe tomarse como algo orientativo. 

Gracias al cash flow puede evaluarse la viabilidad de un negocio y de su inversión, medir el crecimiento, o detectar si existe algún problema de liquidez.

Por lo tanto, nos indicará cuándo es necesario solicitar financiación o si el flujo de la caja puede hacer frente a los pagos imprevistos.

Cómo mejorar el cash flow en 12 pasos 

Cada empresa decide qué estrategias abordar para conseguir mejorar el cash flow, pero lo que siempre debes tener en cuenta es que tienes que asegurar que tu negocio tenga más entradas de dinero que salidas.

Estos son los 12 pasos para mejorar el cash flow:

1. Realiza una buena gestión de las finanzas

Las decisiones en tu empresa las debes tomar teniendo en cuenta los datos que arrojan tus cuentas: desde cuánto ingresas cada mes, hasta cuál es el ticket medio de tus ventas, pasando por los costes fijos o las fechas de pago a los proveedores.

Tu negocio exige una buena gestión y planificación de la caja. Sin conocer cómo entra y sale hasta el último euro en tu empresa no podrás tomar decisiones estratégicas.

2. Optimiza los gastos

Haz un plan de gastos y realiza presupuestos para cada partida y área, marcando prioridades y limitando los gastos.

Las prioridades te ayudarán a gastar de forma consciente y estratégica.

3. Cobra lo antes posible

Tienes que intentar por todos los medios que tu cash flow sea positivo. Y uno de los indicadores para conseguirlo es que tus clientes paguen cuanto antes, para asegurar las entradas de dinero.

4. Retrasa los pagos

Negociar con los proveedores unas condiciones óptimas para ti te ayudará a mantener dinero en caja el mayor tiempo posible.

5. Aumenta el ciclo de compra de los clientes

Desarrolla estrategias para captar nuevos clientes y para mantener los que ya tienes, atrayéndolos propuestas con las que consigas que repitan el ciclo de compra y así fidelizarlos.

6. Ahorra

Destina una partida al ahorro cada mes. Haz hucha.

7. Gestiona el inventario

Si vendes productos es importante que tengas un buen control del inventario, para dar salida a los productos y liberar stock antes de lanzarte a realizar nuevos pedidos.

Desarrolla estrategias para liquidar el inventario antiguo y vaciar stock, como ofertas o promociones especiales. Conseguirás dinero efectivo en caja, poder asumir nuevos pedidos de productos y renovar el stock.

8. Aprovecha los descuentos

De la misma manera, aprovecha las promociones y ofertas de proveedores o del mercado para conseguir un ahorro en los gastos.

9. Negocia con los proveedores

Tener diferentes proveedores te ofrecerá recursos para negociar y aprovechar lo mejor que cada uno de ellos te pueda ofrecer.

10. Aprovecha las herramientas de facturación

Existen numerosas aplicaciones y programas que te pueden ayudar a optimizar la gestión de la tesorería. 

11. Alquiler en lugar de compra

Si tu negocio se basa en la necesidad de invertir en material plantéate fórmulas de alquiler, como el renting o el leasing.

12. El factoring

El factoring es una fórmula de financiación en la que una entidad bancaria compra tus facturas impagadas y te adelanta el efectivo, con un cargo de interés.

Es mejor opción que solicitar un crédito.

Recuerda siempre que el movimiento del dinero en tu negocio es una de las bases para que sea estable y genere un crecimiento continuo.

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Acerca del autor de esta entrada,

Franck Scipion

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